Gracias por caminar conmigo estos 31 días

Querido lector:


Has llegado hasta aquí. Treinta y un días de reflexión, práctica y, espero, pequeñas transformaciones. No sé en qué punto de tu vida comenzaste este camino, pero sí sé algo: no eres la misma persona que empezó. Y no porque la vida haya cambiado a tu favor, sino porque tú has cambiado la forma de mirarla.

En este mes hemos hablado de serenidad, de virtud, de gratitud, de paciencia… y de esa libertad que nace dentro, la única que nadie puede quitarte. Has entrenado tu mente, a veces con éxito, otras con tropiezos —y esos también cuentan—. Porque como dice el viejo amigo Séneca: «No es que tengamos poco tiempo, sino que perdemos mucho». Tú has decidido invertirlo en ti.

Yo, Cafetero Andaluz, solo puedo darte las gracias por dejarme acompañarte en cada café de la mañana, en cada libreta escrita, en cada pausa antes de reaccionar.

Recuerda mis máximas:

  • Hagas lo que hagas, no hagas daño.
  • Aunque no pueda verte, sé que siempre caminas conmigo.
  • Haz lo correcto, aunque nadie mire.

No guardes estas frases en un cajón; llévalas en el bolsillo como quien lleva las llaves de casa. Porque la filosofía, si no se vive, se queda en papel.

Gracias por compartir este camino. No es un adiós, porque las ideas no se despiden: se quedan, crecen y se transforman contigo. Que lo aprendido en estos 31 días te sirva como brújula cuando el rumbo se nuble y como abrigo cuando el viento sople fuerte.

Si quieres seguir cultivando esta forma de ver la vida, te invito a visitar mi biblioteca personal y a seguirme en mis perfiles de redes sociales. Allí encontrarás futuras publicaciones, reflexiones inéditas y nuevos retos para seguir practicando el estoicismo en el mundo real.

Nos vemos en cada amanecer, en cada taza de café, en cada instante en que elijas ser la mejor versión de ti mismo.


Cafetero Andaluz