No sé quién eres. No sé desde dónde lees.
Pero si has llegado hasta aquí, bienvenido.
Este no es un blog de certezas ni de frases para quedar bien.
Es solo un lugar tranquilo donde uno escribe para entender, para recordar lo que importa, para no olvidarse de vivir con algo de dignidad, aunque la vida apriete.
No encontrarás ruido. Tampoco dogmas. Solo palabras escritas desde el sur, con la calma de quien ha aprendido a no correr.
Aquí hablo de lo que nos toca a todos: el tiempo, la pérdida, el trabajo, la esperanza.
Lo hago sin adornos, con gratitud y con la intención de no hacer daño a nadie.
Porque no hay otra manera de vivir que me parezca más justa que esa.
Si algo de lo que leas aquí te sirve, úsalo. Y si no, déjalo pasar.
No pretendo convencer a nadie, solo acompañar en silencio.
Gracias por estar.
— Cafetero Andaluz
«Hagas lo que hagas, no hagas daño.»